Pedro Diego Gil López nació en Cieza (Murcia) en 1961 y se inició en la narrativa a los 18 años de edad de forma autodidacta, completando su primera novela corta. Después de un parón de años, volvió a escribir con renovado interés, para crear otras novelas cortas, como “Relaciones imposibles” y “Flor embotellada por el tiempo”, procesos creativos que revelan estados de ánimo subjetivos y positivistas, con cierto regusto trágico, que aún se manifiestan más claramente en la colección de narraciones breves que ha recopilado en su obra “Relatos conmigo mismo”, donde se incluyen títulos, como el “Viejo actor que mató a la injusticia”, “El orador asesinado”, o “El grillo de la suerte”. Concretamente, esta obra, “El pergamino de Shamat” es su creación más extensa y lograda.