(Barcelona, 1945)

Es autor de “ángeles Negros” (ganadora de la 1ª Edición los Premios Atlantis La Isla de Las letras), “La Vía Láctea” y “La Granja”. “Catalonia Paradís” se constata como su cuarta novela. Figura en la antología “18 escritores españoles en clave de cuento” publicada por la Universidad de Sofía. En Bulgaria “La Vía Láctea” ha sido traducida y publicada por la editorial Delakort bajo el título “Caníbal”.

Colabora como crítico literario en Culturamas, Narrativas, La Maja negra y La Balacera. Es miembro del Jurado de la 2ª Edición de los Premios Atlantis La Isla de las Letras.

Arquitecto y abogado, en “Catalonia Paradís” vierte su conocimiento de la Administración Pública como urbanista en una trama que refleja los entresijos y la trastienda de las recalificaciones, los intereses económicos, las mafias y la corrupción política y funcionarial ligados al mundo de la especulación del suelo.   Los paraísos fiscales, la prensa sometida al dictado del Poder económico y político, la sociedad catalana desde la opulencia de las mansiones de la Bonanova hasta las alcantarillas del Barrio Chino, pasando por los prostíbulos o los despachos de las grandes corporaciones, componen el fresco y los escenarios en los que se desarrolla esta novela.

Su protagonista, Juan Jover, es un “conseguidor”, un tipo dedicado a corromper y comprar conciencias para obtener tratos de favor de aquellos que se supone están –o deberían estar- al servicio del interés general. Su agenda de TUs –Tocables, Untables- está llena de nombres con su correspondiente precio de compra, desde un Joselito hasta un fin de semana en las Islas Seychelles. Son personajes ambiguos y amorales, sin otro interés que el dinero a costa de cualquier cosa, aunque signifique hipotecar el futuro pergeñando un Urbanismo de insolidaridad, guetos y marginación, solo atento a las plusvalías que genera.

Jesús Palacios ha comparado a Vaccaro Ruiz con Vázquez Montalbán, y José Luis Muñoz ha destacado la crudeza de sus argumentos y lo políticamente incorrecto de su prosa y estilo.

En esta España sobrecargada de corrupción de cuello blanco (Gurtel, Palau de la Música, Marbella, Pretoria), tiene pleno sentido la frase con que Vaccaro Ruiz abre Catalonia Paradís: “Sus hechos, personajes y situaciones, son fruto de la imaginación del autor, pero lo que éste no puede afirmar ni negar es que cualquier parecido con la realidad sea o no pura coincidencia”.