Nace el 9 de febrero de 1962 en Hinojedo–Suances (Cantabria), un paisaje de extensos pastizales y altas colinas, donde vivió sus primeros cuatro o cinco años, al que ha regresado en más de una ocasión. Luego residió en Alemania y Madrid hasta llegar con once años a Puerto de Béjar (Salamanca), reencontrándose con horizontes montañosos. Con el paso del tiempo –creció, formó una familia, siguió imaginando- recaló a pocos kilómetros y en las mismas estribaciones de la Sierra de Gredos, en el municipio cacereño de Hervás, en pleno Valle del Ambroz. Hasta hoy ha compaginado diversas ocupaciones profesionales con su amor por la lectura y, por descontado, la escritura: relatos o cuentos, apuntes y reflexiones y “El cuarto caballo del diablo”, su primera novela terminada. En la actualidad pergeña una obra nueva y diferente que gira en torno a las vivencias de una mujer…

Al tiempo, desde la primera escuela, dibuja. El lápiz ha dado cuerpo y forma siempre a sus ideas, tal y como ahora hacen, arrojando luz a esta historia que, en las propias palabras de José María Pereda, nos hablan de:

“La forma de vivir y de sentir de los pueblos de la Península Ibérica hace más de dos mil años: un dios para cada cosa, con un telón de fondo único que era la naturaleza, el principio y el fin de su existencia. Y pregunta respondidas a través de la mitología.”